Las palabras importan. Pueden abrir puertas que permitan a las personas con discapacidad llevar una vida más plena e independiente. También pueden crear barreras o estereotipos que no sólo son denigrantes para las personas con discapacidad, sino que también las privan de su individualidad. Las siguientes pautas lingüísticas han sido elaboradas por expertos en discapacidad intelectual para que las utilicen quienes escriban o hablen sobre las personas con discapacidad, con el fin de garantizar que todas las personas sean retratadas con individualidad y dignidad.
- Referirse a los participantes de las Olimpiadas Especiales como atletas de Olimpiadas Especiales en lugar de Olímpicos Especiales o atletas de Olimpiadas Especiales.
- Referirse a las personas con discapacidad intelectual como individuos, personas o personas con discapacidad intelectual, en lugar de personas con discapacidad intelectual o discapacitados intelectuales.
- Una persona tiene discapacidad intelectual, en lugar de padecer, estar afectada por o ser víctima de discapacidad intelectual.
- Distinga entre adultos y niños con discapacidades intelectuales. Utilice adultos o niños, o deportistas mayores o menores.
- Una persona utiliza una silla de ruedas, en lugar de estar confinada o restringida a una silla de ruedas.
- El “síndrome de Down” ha sustituido al síndrome de Down y al mongoloide.
- Referirse a los participantes de las Olimpiadas Especiales como atletas. En ningún caso la palabra atletas debe aparecer entre comillas.
- Al escribir, haga referencia a las personas con discapacidad con el mismo estilo que a las personas sin discapacidad: nombre completo en la primera referencia y apellido en las referencias posteriores. No se refiera a una persona con discapacidad intelectual como “Bill” en lugar de “Bill Smith” o “Smith”, que es periodísticamente correcto.
- Una persona tiene una discapacidad física o un impedimento, no es lisiada.
- Utilice las palabras “Olimpiadas Especiales” cuando se refiera al movimiento mundial de Olimpiadas Especiales.
- No utilice la etiqueta “niños” cuando se refiera a los atletas de las Olimpiadas Especiales. Los atletas adultos son una parte integral del movimiento.
- No utilice la palabra “el” antes de Olimpiadas Especiales a menos que describa un evento o funcionario específico de Olimpiadas Especiales.
- No utilice el adjetivo “desafortunado” cuando se habla de personas con discapacidad intelectual. Las condiciones discapacitantes no tienen por qué definir la vida de forma negativa.
- No hay que exagerar los logros de las personas con discapacidad. Si bien estos logros deben ser reconocidos y aplaudidos, los defensores de los derechos de las personas con discapacidad han tratado de concienciar al público sobre el impacto negativo de referirse a los logros de las personas con discapacidad física o intelectual con una hipérbole excesiva.
- Utilice la palabra “especial” con sumo cuidado cuando hable de personas con discapacidades intelectuales. El término, si se utiliza en exceso en referencia a los atletas y actividades de las Olimpiadas Especiales, puede convertirse en un cliché.




